Decidir

Y tú, por qué comes? Por hambre, por antojo o por salud.

Comer es algo tan cotidiano e instintivo que en muchas ocasiones no nos detenemos a pensar realmente por qué lo hacemos. En general, podemos distinguir al menos tres motivaciones principales: Comer por hambre, por antojo ó, por salud.

Decidir
  • Comer por hambre (necesidad fisiológica).
  • Comer por antojo (placer, emociones, costumbres).
  • Comer por salud (beneficio nutricional, mantenimiento del cuerpo).

Comer por hambre significa comer para satisfacer una necesidad básica

¿Qué significa?

Cuando comemos por hambre, lo hacemos porque el cuerpo lo pide: hay una señal fisiológica (nivel de glucosa, vaciamiento estomacal, balance energético) que obliga a ingerir alimento. No se trata de “antojo” sino de una necesidad real de energía y nutrientes. En México muchas personas tienen que trabajar muchas horas, doblando turno o atendiendo asuntos urgentes y si no tienen una fuente de comida nutritiva a la mano, somos capaces de comer lo primero que se encuentre a la mano, ya sea una galleta, un pastelito, un refresco, lo mas probable de que la comida que tengamos a la mano es que sea comida chatarra. lo cual nos perjudica. Además no todos tienen la atención de llevarse algo a la boca durante el desayuno y únicamente salen hacia la escuela o el trabajo con café y pan, mientras el café nos estimula para realizar nuestras actividades, el pan nos da saciedad, pero no nos nutre y corremos el riesgo de adquirir enfermedades a la larga como son la gastritis y desnutrición.

Beneficios de comer por hambre

  • Mantiene el funcionamiento vital: órganos, metabolismo, temperatura corporal.
  • Permite regeneración celular, reparación de tejidos, sistemas inmunitario.
  • Cuando es bien cubierta, evita la desnutrición, los déficits de micronutrientes y enfermedades asociadas.

Lo perjudicial de comer por hambre

  • Si no se accede a alimentos de calidad corremos el riesgo de hambruna, desnutrición, problemas físicos como cansancio, baja talla, debilidad.
  • Hambre crónica puede deteriorar la salud mental, generar vulnerabilidad a infecciones.
  • En los contextos urbanos, hambre no solo por falta, sino inseguridad alimentaria: saltarse comidas, comer lo más barato aunque poco nutritivo.

¿Quiénes son los que comen por hambre?

  • Personas con bajos ingresos o en pobreza extrema.
  • Zonas rurales o comunidades marginadas.
  • Poblaciones con inseguridad alimentaria: quienes no tienen siempre recursos para comprar alimentos suficientes y nutritivos.

Comer por antojo es comer por gusto, por impulso o por emociones.

Qué significa

Comer por antojo es responder a estímulos que no tienen que ver con la necesidad fisiológica: puede ser el olor de algo delicioso, un deseo emocional (por tristeza, estrés), costumbres sociales, publicidad, hábitos, etc. Podemos recordar haber oído a alguien decir «Nada nos vamos a llevar para el otro mundo» y le entran a la comida, o bien decir «Las penas con pan son menos».

Los Mexicanos somos gusgos por naturaleza y nos gusta comer rico, desde una fritanga, un buen café con pan, hasta un rico postre. Y es que tenemos una enorme variedad de comida, para muchos mexicanos el placer mas grande es comer.

Cuidado, si tu eres una persona obesa, revisa tus emociones, tal vez tengas una cuestión familiar o contigo mism@ que no hallas solucionado.

Beneficios

  • Placer psicológico. Comer aquello que nos gusta puede generar bienestar, satisfacción, felicidad.
  • Socialización: muchas comidas se comparten, con amigos o familia, lo que nutre también emocionalmente.
  • Relajación, distracción, rituales culturales.

Lo perjudicial

  • Consumo elevado de alimentos procesados, altos en azúcar, grasas saturadas, sodio o calorías vacías.
  • Riesgo de exceso de peso, obesidad, diabetes tipo 2, enfermedades cardiovasculares.
  • Puede generar culpa, remordimiento, malestar psicológico si se convierte en hábito o compulsión.

¿Quiénes comen más por antojo?

No es tan sencillo perfilarlo por nivel socioeconómico porque puede afectar en todos los estratos, pero tiende a observarse más:

  • En personas que tienen acceso relativamente holgado a los alimentos (clases medias o altas) porque pueden permitirse comprar productos más caros, “snacks”, golosinas, comida rápida.
  • En jóvenes, adolescentes, estudiantes, personas expuestas a mucha publicidad, influencia de redes sociales.
  • En quienes tienen mayor educación nutricional hay consciencia del riesgo, pero eso no siempre evita los antojos.

Comer por Salud es comer para nutrir, para prevenir enfermedades.

Qué significa

Comer por salud implica elegir alimentos con criterios nutricionales: balance entre macronutrientes (proteínas, carbohidratos, grasas saludables), micronutrientes (vitaminas, minerales), fibra, bajo contenido de sustancias nocivas, evitar exceso de procesados. Se busca alimentar el cuerpo para funcionar, prevenir enfermedades, mantener energía, rendimiento.

Beneficios

  • Mejora de la salud física: peso adecuado, reducción del riesgo de enfermedades crónicas (diabetes, hipertensión, enfermedades cardiovasculares).
  • Mejora de la salud mental: mejor ánimo, mejor concentración, mejor descanso.
  • Energía constante, mejor recuperación si se practica actividad física.

Lo perjudicial (o los retos)

  • Puede ser costoso acceder a alimentos frescos, orgánicos, de calidad nutricional.
  • Requiere tiempo: preparar, cocinar, planear dietas, investigar.
  • En exceso o de forma muy rígida, puede llevar a obsesiones, trastornos alimenticios, rechazo de comidas placenteras, por lo tanto poca felicidad proporcionada por la comida y la sociedad que goza por comer en grupo.

¿Quiénes tienden a comer por salud?

  • Personas con mayor educación, acceso a información nutricional.
  • Deportistas, personas activas físicamente, quienes tienen interés en rendimiento o estética.
  • Personas de mayor ingreso, que pueden pagar mejor calidad de alimentos.
  • También quienes tienen problemas de salud ya detectados y necesitan cambiar dieta (por ejemplo, personas con diabetes, hipertensión, intolerancias).

Comparación: ¿Qué porcentaje de personas comen por cada motivación?

Aquí hay un problema: no hay datos oficiales que midan exactamente la motivación de “antojo vs. hambre vs. salud”. Las encuestas nacionales se centran en inseguridad alimentaria, frecuencia de ciertos alimentos, niveles de obesidad, pero no preguntan directamente “¿por qué comes?”.

Podríamos hacer estimaciones muy generales basadas en lo observado:

  • Un número importante de personas comen por hambre: los que tienen inseguridad alimentaria. Eso es al menos ~42 % de la población mexicana sufre algo de inseguridad alimentaria. Ibero
  • Por salud: es probable que un porcentaje menor, quizá entre el 20-40 %, trate de escoger opciones más saludables, especialmente en zonas urbanas y clases medias/altas, pero muchas veces también alternan entre comida saludable y poco saludable.
  • Por antojo: casi todo el mundo lo hace en algún momento; podría decirse que es una motivación “transversal”, pero no exclusiva, así que quizás sea parte de los hábitos alimenticios del 70-80 % en algún grado, dependiendo de tipo de comida, ocasión, etc.

Cómo la industria alimentaria influye en nuestras motivaciones

Para entender por qué muchas personas acaban comiendo más por antojo o consumiendo alimentos que no son los mejores nutricionalmente, es clave ver cómo opera la industria.

  1. Publicidad y marketing
    • Spots de televisión, redes sociales, influencers promocionando alimentos procesados, snacks, comida rápida.
    • Emocionalización de la comida (“te mereces esto”, “disfruta”, “consiente”).
    • Promociones, ofertas, empaques llamativos, sabores dulces/salados muy intensos que generan deseo inmediato.
  2. Disponibilidad y conveniencia
    • Alimentos ultraprocesados facilitan su consumo: listos para comer, baratos, muchos puntos de venta.
    • Menos tiempo necesario para preparar, lo que se adapta mejor al ritmo de vida moderno.
  3. Precio y economía
    • Muchas veces los alimentos menos procesados, frescos, nutritivos son más costosos o menos accesibles en algunas zonas.
    • Subsidios, políticas fiscales a veces favorecen producción y distribución de cereales, azúcares, aceites baratos.
  4. Entorno cultural/social
    • Tradiciones alimentarias, costumbres familiares, fiestas implican comidas con alto contenido calórico o menos saludables.
    • Celebraciones, reuniones sociales: se come más por gusto, por compartir.
  5. Políticas y regulación
    • Normas de etiquetado, impuestos a bebidas azucaradas o alimentos altos en calorías pueden incentivar opciones más saludables.
    • Educación nutricional: si el gobierno y escuelas informan bien, puede cambiar hábitos.

Conclusión / Para reflexionar

  • No es malo comer por antojo: el placer es parte de la vida. El problema es cuando esos antojos se vuelven la regla, cuando se sustituyen hábitos saludables por impulsos constantes.
  • Comer por salud puede tardar más en dar “recompensas visibles” (energía, bienestar), pero es lo que suele tener los mayores beneficios de largo plazo.
  • La desigualdad económica, la publicidad, la disponibilidad de alimentos juegan un papel grande: muchas personas no tienen la libertad real de elegir lo que es “saludable” aunque quieran.
  • Lo ideal sería hacer consciente la motivación: preguntarse “¿por qué estoy comiendo esto ahora?”, ver si es hambre, aburrimiento, estrés, antojo o realmente apetito y necesidad.

por ardonaez